El otro día conocí a una mujer preciosa, pero no os equivoqueis. Cuando digo preciosa, me refiero a su interior que es lo que importa (y no es que me dedique a las autopsias, jeje). Me inspiró un soneto y me gustaría compartirlo, porque pienso que el romanticismo nunca muere, solo se oculta hasta que es el momento adecuado. Ahí va:
Si tu piel fuese un lienzo
y en mis manos una paleta,
pintaría en tu rostro una sonrisa
con palabras de poeta....
Un saludo a tod@s.
domingo, 11 de abril de 2010
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